RD | El Clientelismo político como Obstáculo al Desarrollo del Gobierno y la Profesionalización del Estado
La persistencia del clientelismo político como mecanismo para asignar cargos públicos representa uno de los lastres más significativos para el desarrollo institucional y profesional de la República Dominicana. Esta práctica, que antepone la lealtad partidista y la gratitud política sobre el mérito, la competencia y la capacidad técnica, genera un aparato estatal inflado, ineficiente y crónicamente incapacitado para responder con agilidad y calidad a las demandas ciudadanas y a los desafíos del desarrollo.
Consecuencias de un Sistema no Meritocrático:
1. Erosión de la Eficiencia y la Calidad: Al priorizar las conexiones políticas sobre la idoneidad profesional, se debilita la capacidad técnica del Estado para diseñar, implementar y evaluar políticas públicas complejas. Esto se traduce en servicios públicos deficientes, proyectos mal ejecutados y una lenta respuesta a los problemas nacionales.
2. Desincentivo al Talento y la Excelencia: Un sistema que no premia el mérito profesional desmotiva a los servidores públicos capacitados y ahuyenta al talento del sector privado que podría aportar al Estado. Se crea una cultura organizacional donde la lealtad y la obediencia superan en valor a la innovación, los resultados y la rendición de cuentas.
3. Pérdida de Competitividad Internacional: Mientras economías emergentes han apostado por modernizar su burocracia y profesionalizar su gestión pública, el estancamiento en prácticas clientelares coloca al país en desventaja, ralentizando su capacidad para atraer inversiones de calidad, implementar reformas estructurales y cumplir estándares internacionales de gobernanza.
4. Ciclo de Subdesarrollo Institucional: El clientelismo perpetúa un círculo vicioso: gobiernos ineficientes generan desconfianza ciudadana, lo que a su vez debilita la demanda por una mejor administración y fortalece la política de favores como moneda de cambio.
El Imperativo de la Meritocracia y el Liderazgo Presidencial:
La superación de este modelo requiere un liderazgo decidido desde el más alto nivel. La responsabilidad de un mandatario, en este caso el presidente Luis Abinader, debe trascender la recompensa a los cuadros políticos. Su tarea fundamental es construir un equipo de gobierno de excelencia, -escarbando- en la sociedad para reclutar a los mejores perfiles profesionales, con independencia de su filiación partidaria. Gobernar con sentido de urgencia y visión de Estado implica:
-Fortalecer los sistemas de selección y carrera administrativa, blindándolos de injerencias políticas.
-Implementar evaluaciones de desempeño objetivas vinculadas a resultados e impactos.
-Invertir en formación y capacitación continua de los servidores públicos.
-Promover una cultura institucional que valore la ética, la transparencia, la innovación y el servicio al ciudadano como ejes centrales.
Conclusiones Clave para el Desarrollo Profesional del Estado:
-Inversión en Capital Humano: El recurso más valioso del Estado es su gente. Un servicio civil profesional, capacitado y motivado es la infraestructura crítica para cualquier proyecto de desarrollo sostenible.
-Competitividad y Confianza: La meritocracia no es un lujo, es una necesidad para ganar competitividad internacional y reconstruir la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
-Rol del Liderazgo: La transformación debe ser impulsada desde la Presidencia, estableciendo la excelencia profesional como norma inquebrantable y enviando una señal clara de que el país se gobierna con talentos, no con favores.
-Legado de un Gobierno: El legado más perdurable de una administración puede ser la modernización profesional de la administración pública, sentando las bases para que futuros gobiernos, sin importar su color político, encuentren un Estado ágil y capacitado para ejecutar su visión.
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